Y ahora, ¿quién podrá defenderme?

Podríamos recordar casi todas las historias televisadas del productor mexicano Roberto Gómez Bolaños, casi como la vida misma, sin razonamientos trascendentales miramos a nuestro alrededor y vemos lo cotidiano como si las escenas de sus series se repitieran en nuestro día a día; seguiríamos viendo a un niño esconderse en un baúl o en cualquier cosa que se le ponga enfrente y que en algunos casos le sirva para dormir y mañana levantarse e ir a una escuela pública donde escasean materiales y sobran las risas infantiles (que nunca falten…Aquella vecina de un lado que nos tiene cansados con sus visitas cursis de su novio de toda la vida y la vecina del otro lado que quizás haga todo lo contrario en esas reuniones clandestinas a la que nunca nos invita; aguantar además al que no paga la comunidad ni el agua ni el alquiler y del que quisiéramos aprender en cuanto a escaqueo se refiere.

Las visitas inesperadas del cobrador puntual que viene a meter sus narices por si hemos destrozado su piso y nos trata como alimañas; aquellos niños que todo el día están gritando, riendo y llorando todo en un minuto o justo cuando queremos hacer la siesta y por los que sentimos un enfrentamiento amor-angustia que nos hace querer ir detrás para darles un coscorrón (cosa que sólo se queda en la imaginación), en especial a ese que disfruta haciendo ver que sus padres le compran todo lo que quiere y dice tener y saber más que tú que le triplicas la edad aunque más tarde te des cuenta que no sea cierto; y aquella niña que siempre está fijándose en lo que haces y que espera a que cometas un error para que se burle en tus narices sin contemplación. ¿Nos suena no?

Es por eso que El Chavo tuvo el éxito merecido porque contaba situaciones reales de un niño pobre con el grado justo de humor e ironía, además de sus series paralelas que surgieron como una estela de la “bonita vecindad“; si el Chapulín Colorado no hubiese sido un personaje ficticio seguro hubiera ido detrás de la corrupción política o de aquellos ladrones (pero de los que llevan traje) con sus “pastillas de chiquitolina” para investigar más a fondo y desde otro punto de vista de forma literal; tal vez nos suene también aquel médico que cuando enfermamos nos dice frases incongruentes y palabras sin sentido intentando encontrar el medicamento o la enfermedad que nos preocupa, para ello El Dr. Chapatín siempre tenía el remedio ideal.

Lo que nos queda de él, son más que miles frases que caracterizaron estos personajes y que ya están en la historia televisiva, frases que podemos lanzarlas de vez en cuando siempre con temor a que alguien nos tilde de locos pero como decía Chaparrón Bonaparte ¡qué mas dá! “la gente es chismosa por naturaleza y no importa que digan que estamos locos Lucas, lo mismo le decían a Juana, el último adiós a Roberto Gómez Bolaños, el pequeño Shakespeare, Chespirito; aunque hoy mi pregunta es obligatoria …“¿y ahora quién podrá defenderme?”.

Anuncios

Díselo al mundo:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: