Katniss despliega sus alas y se convierte en símbolo de la revolución.

Los espectadores han esperado impacientes el estreno de “Los Juegos del Hambre: Sinsajo Parte 1”, la película basada en la trilogía de la escritora Suzanne Collins, con la que el cine ha marcado una de sus mejores etapas en cuanto a ciencia ficción y thriller se refiere convertidas en fenómeno mundial; pero ¿qué es lo que realmente atrae de estas películas? Las grandes cinematográficas han concluido que este tipo de películas son atrayentes para adolescentes (y no tan adolescentes) porque nos invita al miedo a través de la muerte y la violencia, sobrepasando muchas veces los límites del bien y del mal, despertando nuestras ansias de competitividad.

Muchos jóvenes se sienten identificados con los protagonistas de estas historias porque están ambientadas en sociedades ficticias y porque no sólo se relaciona con la literatura y el cine sino también con los juegos multimedia y las redes sociales sin dejar de lado los sentimientos como ser humano. Se acabaron los cuentos de princesas y príncipes con historias repetitivas para finalmente casarse con final feliz, una revolución literaria y cinematográfica que se inició en los años 80 y que ha llegado a su punto álgido en nuestras épocas, ¿por qué desperdiciarlo?

El ejemplo a seguir en “Los Juegos del Hambre: Sinsajo” es Katniss Everdeen (Jennifer Lawrence) una joven que toma sus propias decisiones en cuanto a sobrevivir se refiere pero que se muestra pragmática y voluble en el amor, su ciudad renombrada como Panem se asemeja a un futuro lejano de Norteamérica, un país dividido en doce distritos y gobernado por un Capitolio y por su Presidenta Coin (Julianne Moore); Katniss armada de valor y astucia tendrá que competir casi sin quererlo en un concurso de TV donde el vencedor será el único sobreviviente, se le brinda una nueva vida y por ello más peligrosa, se acrecientan la desconfianza entre sus propios compañeros y bajo la influencia de la Presidenta Coin, tomará fuerza para convertirse en un símbolo de la revolución, desplegar sus alas y salvar a Peeta (Josh Hutcherson).

La primera parte del final de “Los Juegos del Hambre” tampoco está libre de polémica, la muerte del actor Philip Seymour Hoffman (Plutarch Heavensbee), el pasado 2 de febrero, obligó al director Francis Lawrence cambiar el diálogo de sus últimas escenas y repartir el papel entre sus compañeros, haciendo peligrar la primera parte del rodaje. Además, tiene a sus espaldas las dos partes anteriores que han sido todo un taquillazo en medio mundo por lo que la expectativa de recaudación se acrecienta, se espera que ingrese más de 865 millones de dólares a nivel mundial, considerando por supuesto, las cancelaciones en algunos países como el que ha ocurrido en el cine Scala de Bagkok (Tailandia), la sala tuvo que cerrar sus puertas durante el estreno porque tres jóvenes fueron detenidos al usar el saludo de tres dedos de la película como un símbolo de rebeldía y protesta contra su propio gobierno militar.

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